Asturias y Europa hacia la Globalización

martes, abril 05, 2005

Cambio de Rumbo

Publicado en La Nueva España, 12-03-05

La publicación de los datos del último trimestre de la economía española por parte del INE nos permite analizar el conjunto del año con todas las herramientas necesarias. Lo primero a destacar debe ser la tasa de crecimiento del PIB, que alcanzó el 2,7%, una décima más que la última previsión del Gobierno y dos más que el año pasado. Así, se cierra 2004 con una aceleración del dinamismo económico que ha permitido incrementar el empleo en un 2,7% interanual en el último trimestre del año, según la EPA, y afrontar 2005 con buenas perspectivas. Pero no sólo nos debe preocupar la tasa de crecimiento económico, sino también en qué pilares se sustenta y, si éstos son sostenibles o no. Así, en la calidad del crecimiento tenemos dos realidades.

Por una parte, el saldo exterior ha continuado su escalada negativa lo que ha restado puntos en el crecimiento de la economía, si bien el último trimestre parece apuntar una parada en el empeoramiento de la balanza comercial. Las exportaciones han crecido un 4,5% durante 2004, pero las importaciones el doble fruto de la robustez de la demanda interna, especialmente en el último semestre debido al incremento en la inversión en bienes de equipo. Sin duda, la evolución del tipo de cambio euro/dólar ha encarecido nuestras exportaciones, pero sobre todo se ha hecho más evidente los problemas de competitividad acumulados desde hace años que dificultan nuestras ventas en el exterior y aquí está uno de los grandes retos del Gobierno. Por ello, la apuesta por la mejora de la productividad y la competitividad no es baladí.

Por otra, y aquí tenemos muy buenas noticias, la demanda interna continúa tirando de la economía española, distribuyendo mejor el peso entre el consumo y la inversión. La formación bruta de capital recupera terreno con una tasa de crecimiento por encima del 6% en el último semestre del año. Dentro de ella, la construcción mantiene unas tasas de crecimiento en torno al 4%, si bien la inversión en bienes de equipo se dispara con incrementos del 7,5% en los últimos seis meses de 2004. Por lo tanto, los fundamentos de la demanda interior comienzan a equilibrarse tras años asentados exclusivamente en el consumo y la construcción, dando paso a mayor inversión en bienes de equipo lo que, sin duda, genera buenas perspectivas para la sostenibilidad de crecimiento y la creación de empleo.

Desde la entrada en la zona euro, la economía española sufrió un shock de oferta monetaria debido al diferencial de los tipos de interés reales respecto de la peseta. Esto ha motivado un incremento espectacular del volumen de crédito, fundamentalmente el hipotecario, haciendo de la construcción el motor de la economía. Así, el efecto riqueza (fruto de la subida de los precios inmobiliarios) ha impulsado el consumo de los hogares, alcanzando el endeudamiento de las familias niveles históricos. En un contexto de poca competitividad, este dinamismo de la demanda interna se ha trasladado al nivel de precios que pone en peligro el medio plazo de nuestra economía.
Por ello, el nuevo Gobierno ha hecho banderín del cambio de modelo de crecimiento ya que los efectos positivos del shock monetario no deberían prolongarse mucho más en el tiempo, si bien es cierto que la política monetaria del BCE atendiendo a las necesidades de las economías centrales de la Unión está alargando sus efectos positivos. Fruto de ello ha sido los Presupuestos Generales del Estado para 2005 en los que se ha priorizado la inversión en I+D+i, capital humano y físico dentro de una política presupuestaria acorde con nuestra posición en el ciclo, es decir, con un objetivo de superávit. Y también, el recién aprobado Plan de Dinamización de la Economía e Impulso a la Productividad. Quizá una décima más en el crecimiento del PIB pueda parecer frío pero si hablamos de más de 81.000 empleados nuevos, sin duda, comprobaremos su importancia. El reto es emocionante.

Algo está cambiando en Oviedo

Publicado en La Nueva España, 21-12-2004

Algo está cambiando en Oviedo. Sin duda, en los últimos meses estamos observando un giro relevante en la política local. Por una parte, una nueva dirección del PSOE de Oviedo comienza a trabajar con un horizonte despejado y, por otra, el agotamiento del proyecto de Gabino de Lorenzo es indiscutible.

Los socialistas hemos superado una situación de interinidad en la que hemos vivido durante casi todo este año, de la mano de una Gestora, que ha cumplido largamente con su cometido. Tras la Asamblea del pasado mes, hemos elegido una nueva dirección que de ahora en adelante es la de todos y, por tanto, con todos debe contar, porque el reto no permite desperdiciar recursos. Durante los próximos tres años, fortaleceremos nuestra labor de oposición, pero sobre todo debemos construir un Proyecto para Oviedo, que desde los valores progresistas pueda ser respaldado por toda la ciudadanía. Y este Proyecto se hace más necesario ante la perdida de pulsión política del Gobierno de nuestra Ciudad.

En los últimos meses, nuestro Alcalde ha dado muestras suficientes, de lo que algunos ya sospechábamos, no tiene más ideas. Ciertamente, Gabino de Lorenzo concluirá este mandato con dieciséis años como Alcalde, tiempo de sobra para desarrollar un modelo de Ciudad con sus luces (peatonalizaciones, embellecimiento,....) y sus graves sombras (oscurantismo, deuda pública, déficit social,...), pero en todo caso ya realizado. En recientes declaraciones públicas ha dicho que la ciudad está hecha, que la inversión pública ha tocado techo y un sin fin de frases que hacen patente el agotamiento de su proyecto.

Ante tal situación nuestra responsabilidad es clara: poner en pie un gran Proyecto de Ciudad que ofrecer a los ovetenses como garantía de un nuevo impulso. Es difícil convencer a los nuevos vecinos de la Florida, la Corredoria, Monte Cerrao o la zona rural, por ejemplo, que la ciudad ya está hecha. Ni que decir de la situación del tráfico. Pero no sólo nuestro nuevo Proyecto debe dar coherencia al crecimiento urbanístico de nuestra Ciudad. Sobre todo debe incrementar las oportunidades que los ovetenses disfrutamos.

La educación debe ser, una vez más, nuestra prioridad. La educación es seña de identidad de nuestra Ciudad y como siempre, motor de desarrollo económico y social. Es la única vía para ampliar las oportunidades que la globalización nos ofrece y, con ello, incrementar nuestra renta y reducir las desigualdades. Los idiomas (también l’asturianu) y las nuevas tecnologías son las herramientas fundamentales para garantizar a los ovetenses y a Oviedo un lugar en el nuevo mundo que se está conformando. Ciertamente, las competencias formales educativas no son del Ayuntamiento, pero nuestro compromiso con el futuro de Oviedo nos exige redoblar nuestro esfuerzo. Al igual que nos exige, profundizar en las vías de participación democrática de la mano de Internet y del resto de Nuevas Tecnologías de la Información.

Una Nueva Asturias se está construyendo y la capital, Oviedo, debe estar a la altura de liderar el proceso. Para ello, necesitamos un Ayuntamiento con ilusiones y proyectos de futuro. Necesitamos, los ovetenses, un nuevo proyecto liderado desde la esperanza y las nuevas ideas. Esta es nuestra responsabilidad. La pena son los tres años que aún nos quedan con un Ayuntamiento agotado, pero el futuro es prometedor. 2004 ha sido un punto de inflexión en nuestro país y en Oviedo. Durante 2005 veremos cristalizar una nueva vía para nuestra Ciudad.

21-12-2004